Cambio de hábitos en la actividad física

La covid-19 nos ha traído un “tsunami” de cambios en nuestros estilos de vida. Hábitos, costumbres y prioridades se han visto afectadas por esta nueva situación. Hemos tenido que aceptar el reto de crear nuevos hábitos en cuanto a actividad física y alejarnos de nuestros espacios físicos de entrenamiento. Esto nos ha obligado a comenzar […]
Escrito por: Carme Meilán
Tiempo de lectura:
3 minutos

La covid-19 nos ha traído un “tsunami” de cambios en nuestros estilos de vida. Hábitos, costumbres y prioridades se han visto afectadas por esta nueva situación. Hemos tenido que aceptar el reto de crear nuevos hábitos en cuanto a actividad física y alejarnos de nuestros espacios físicos de entrenamiento. Esto nos ha obligado a comenzar de nuevo, pero con conocimientos ya vividos, si venimos de experiencias en la actividad física, y con nuevas sensaciones, si nos hemos incorporado a la actividad física en el confinamiento por el coronavirus.

Vengamos de una experiencia u otra; esta nueva manera de entrenar que se nos presenta, nos va a requerir un esfuerzo para ser constantes en nuestra actividad física. Desde el quiero pasando por el deseo voy a conseguir llegar a la motivación, esto
último va a ser clave para incorporar este nuevo habito en la actividad física.

Maxwell Matz, decía que eran necesarios 21 días para conseguir marcar un nuevo hábito. Más adelante, la University College, llego a la conclusión de que eran necesarios 66 días. Ambos concluyeron que adoptar un nuevo hábito, sea el que sea, si está alejado de nuestra rutina, nos va a costar tiempo.

Es aquí donde nos encontramos, la covid-19, enfermedad que nos ha alejado o condicionado temporalmente nuestro espacio físico para entrenar. Nos hemos tenido que adaptar a espacios alternativos para entrenar, como las plataformas virtuales. El nuevo marco nos obliga a crear nuevos planes de acción.

Nuevos retos, nuevos planes

El primer plan de acción que vamos a adoptar es tomar el rol de entrenadores de nuestro cerebro. Deberemos superar las fases de negación que aparecerán en el camino hacia el nuevo hábito de actividad física. El padre de la psicología William James demostró que las neuronas generan nuevas conexiones, que permiten seguir aprendiendo, independientemente de la edad, la reorganización cerebral se estimula a lo largo de la vida, afirmando que nada importa la edad para adoptar un nuevo hábito.

Vamos a necesitar de esas conexiones cerebrales para aprender, investigar y experimentar en espacios virtuales, donde detrás de ese programa, web o espacio virtual, encontraremos a un técnico haciendo la prescripción del ejercicio, que nos va a ayudar a seguir entrenando, situándonos en el poder, creer y ser capaz de adoptar un cambio. Da igual lo que tardemos, el resultado nos hará libres.

Nos enfrentamos a algo nuevo, tenemos capacidad de adaptarnos y lo volveremos a lograr. Pero debemos ser conscientes de que necesitamos tiempo. Ayudémonos de las emociones y de esos anclajes que nos aporta el ejercicio físico y que nos demostraron, que el camino merecía la pena.

Hay que encajar los nuevos hábitos en la actividad física, no estar físicamente en un espacio no nos va a impedir entrenar, tenemos que seguir estimulando nuestro cerebro/cuerpo y, en consecuencia, nuestra esencia.

Imagen |

 Unsplash

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