No puedes crecer sin incomodarte – el poder de la incomodidad

Hoy te traigo un tema que quizás te incomode. Voy a hablarte sobre tu desarrollo como persona, tu desarrollo laboral, físico, emocional… Básicamente, sobre cualquier tipo de desarrollo que se te ocurra, y porqué no estás logrando tu objetivo y cómo revertir esta situación a través de la incomodidad.
Escrito por: Toni Pueyo
Tiempo de lectura:
12 minutos

Hoy te traigo un tema que quizás te incomode. Voy a hablarte sobre tu desarrollo como persona, tu desarrollo laboral, físico, emocional… Básicamente, sobre cualquier tipo de desarrollo que se te ocurra, y porqué no estás logrando tu objetivo y cómo revertir esta situación a través de la incomodidad.

Puede que hayas oído muchas veces la frase «si quieres puedes», la cual nos viene a indicar que si quieres conseguir algo puedes hacerlo. Esta oración contiene una verdad a medias. 

Articulo incomodidad 2

¿Por qué digo que contiene una verdad a medias? 

Porque aunque tú realmente quieras lograr algo, a veces hay metas que son inalcanzables, ahora bien, ¿eso significa que todas lo sean y que no vale la pena esforzarse? No, ni mucho menos. Y además, aunque tu meta sea teóricamente inalcanzable (si estamos hablando igualmente de metas reales, volar con el poder de la mente no cuenta), por el camino lograrás probablemente una mejora de tu situación actual. 

Vamos pues, a hablar sobre el poder de la incomodidad 

¿Qué es lo que te separa ahora mismo del éxito, o de lo que tú consideras éxito? Probablemente la incomodidad.

¿Por qué digo esto?

Vamos a poner un ejemplo, en este caso financiero, pero puede servir para cualquier otro ámbito de tu vida. 

El poder de la incomodidad Fit and Friends

Imagínate que tu sueño es llegar a comprarte una casa y tenerla pagada antes de jubilarte, para así no tener que derivar casi todos tus ingresos futuros al pago de un alquiler mensual. Pero tu salario actual es muy bajo, no dispones de ahorros y se te va un 70% en el alquiler de tu hogar. Además, tienes alguna deuda de créditos al consumo aún activa y apenas te llega para pasar el mes justo. 

¿Cómo vas a lograr tu objetivo?, ¿ parece prácticamente imposible sobre el papel no?

A veces puedes encontrarte inmerso en lo que conocemos como “la rueda de la rata”. La rueda de la rata es ese estado en el que estás atrapado en un trabajo que te ocupa todo el tiempo para simplemente pagar cosas, que en multitud de ocasiones no necesitas, y que incluso sirven para anestesiarse de la mala sensación que te deja trabajar en algo que no te gusta. Una situación muy dolorosa en la que probablemente la mayoría de nosotros nos hemos visto atrapados alguna vez o lo estamos actualmente. No pasa nada, está bien, pero tiene solución. 

¿Qué papel juega la incomodidad aquí?

La incomodidad es aquello que te separa de seguir atrapado en ese bucle negativo y perjudicial para ti de tu nueva vida. 

¿Qué es la incomodidad? 

Según la RAE, incomodidad es:

  • Falta de comodidad
  • Molestia
  • Disgusto, enojo

Como puedes ver,  la incomodidad no es algo agradable, y ahí está el kit de la cuestión. Al tener que exponerte a situaciones desagradables o que te enojan, prefieres seguir en tu zona de confort o comodidad. La cual a veces te produce dolor igualmente, pero es un dolor conocido, un dolor que tus células son capaces de reconocer y soportar. Un dolor que has hecho tuyo y que te permite mantener tu identidad. 

¿Qué sucede cuando decides salir de tu zona de comodidad? Te estás arriesgando a sufrir otro tipo de dolores, incomodidades, enfados, disgustos o molestias, ante los cuales tus células no tienen experiencia vital. Y eso da miedo. Es normal. 

Pero también te estás abriendo a la posibilidad de entrar en una mejor situación y a lograr tus objetivos. En cualquier decisión que tomes y acción que hagas estarás perdiendo y ganando algo. No existe la decisión sin pérdida. Forma parte de la naturaleza.

Incomodidad Fit and Friends

Volvamos al ejemplo de antes

¿Cómo puedes resolver la situación planteada? 

Entrando en zonas muy incómodas. 

En el caso del ejemplo, probablemente lo primero será buscar si existe la posibilidad de vivir pagando menos del 70% del salario. Preferiblemente un 50% o menos. 

Esto puede implicar muchas cosas, como tener que compartir piso, abandonar el hogar actual y buscar uno “peor” o que te guste menos (más pequeño, con menos luz, etc.), desprenderte de aquellas cosas que no son realmente necesarias y que están mermando tu economía, tales como una suscripción a Netflix, Spotify, videoconsolas, televisor, el café en el bar, el vermut del domingo, el bocadillo de la panadería, y substituirlo por otras cosas más económicas o que te ayuden a crecer y lograr tu objetivo, como podrían ser, libros, cursos, la cuota de un gimnasio, etc. 

Todo esto son ejemplos, hay que analizar cada caso particular. Pero lo que vengo a referirme con esto es que esta serie de acciones van a resultar incómodas, MUY INCÓMODAS. 

El poder de la incomodidad Fit and Friends

Desprenderte de tu suscripción a Netflix y tu televisor ¿qué va a significar? Lo puedes ver de dos maneras: 

  • Un montón de horas en casa en las que igual no sabes qué hacer, en las cuales te vas a sentir deprimido o deprimida y vas a estar mal. 
  • O la posibilidad de aprender nuevas habilidades en ese tiempo que te puedan ayudar a salir de ese trabajo que hemos dicho que no te gustaba (en el ejemplo) y en el que te pagaban poco. Eso sería ya un primer paso para lograr tu objetivo. 

-Sí, claro, ahora me dirás que por dejar de mirar la tele voy a lograr comprarme una casa, ¡venga hombre!- 

Obviamente no, por esta sola decisión no vas a conseguir lo que te habías propuesto, pero es un primer paso. Si te quedas en el sofá mirando el Netflix y quejándote de tu situación actual, esta no mejorará, te lo aseguro (ya te he dicho que íbamos a tocar temas incómodos). 

Lo bonito de esto, es que cada una de las decisiones que vayas tomando que te acerquen a tu objetivo, harán que este cada vez pase a ser más posible. Y con constancia, persistencia e incomodidad cada vez lo verás más cerca. 

Dejar de mirar tu serie favorita cuando llegues a casa para pasar a leer un libro, estudiar un curso o escuchar un pódcast, es tremendamente incómodo. Muy incómodo. Implica un esfuerzo extra al que ya haces cada día para levantarte e ir a trabajar. Lo bueno de esto, es el poder de los hábitos. En un primer momento, te tendrás que esforzar mucho, después será cada vez más fácil. 

Ahora mismo, mientras escribo estas palabras, es fin de semana, podría haber elegido estar tomando unas patatas fritas en una terraza de un bar o mirar una película, pero escribir este artículo probablemente me acerque más a mis objetivos que las dos opciones anteriores. ¡Y ojo! No estoy diciendo que no haya que reservar espacio para el ocio, ni mucho menos, pero ha de ser un ocio consciente. Y a ser posible un ocio que te ayude a crecer. Las patatas fritas no te ayudarán a crecer, al revés.

Créeme, puedes encontrar ocio más equilibrado, es cuestión de ir probando cosas. Hay tiempo para la película, hay tiempo para tomar algo en una terraza, pero también ha de haber tiempo para hacer ejercicio, leer, meditar, pasear por la naturaleza, etc. 

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Sigamos con el ejemplo. 

Has dado de baja suscripciones que no te aportan nada, solo te entretienen y te suponen un gasto anual muy elevado, ¡felicidades! De golpe y porrazo puedes empezar a ahorrar, y solo haciendo esto.

-¡Pero voy muy justo!-

Un momento ¿No vivías hasta hace poco con la suscripción activa?

Si quieres llegar a comprarte una casa, en el momento en el que das de baja la suscripción, escoge entre estas dos opciones, o ese dinero lo ahorras o lo inviertes en tu formación. Cualquiera de las dos opciones te ayudará a salir de «la rueda de la rata” de la que hablábamos. Si cancelas la suscripción a Netflix, pero te lo gastas en cervezas estamos en las mismas. 

¿Hemos dicho que teníamos que exponernos a situaciones incómodas no?

Es posible que al empezar a ahorrar un poco y desprenderte de tu deuda mala (créditos al consumo por televisores, videoconsolas, etc.), si sabes utilizar bien esa buena sensación, te empieces a motivar a hacer otros cambios en tu día a día, como por ejemplo empezar a hacer ejercicio, aprender habilidades nuevas, etc. 

Y eso te va a llevar a mejorar aún más esa situación e incluso tener mayor fuerza y capacidad para aceptar otros cambios como pueden ser tener que compartir piso o ir a un piso que no te guste tanto, pero que te permita ahorrar algo más de dinero. 

Al hacer este cambio, muy incómodo por supuesto, probablemente mucho más que dar de baja Netflix, tienes mayor sobrante económico. Con ese sobrante, decides ahorrar una parte y la otra invertirla en formación. 

Eso te permite ascender en tu trabajo o cambiar de trabajo y ganar un 20% más que antes. Ese 20% más lo empiezas a ahorrar y sigues acumulando más ahorro. Ese ahorro te hace estar más tranquilo o tranquila, al ver que tu cuenta no va al día. Sabes que ante cualquier imprevisto estás preparado. 

Esa tranquilidad te ayuda a tomar mejores decisiones en tu día a día. Dándote poder a la hora de no dejarte ningunear en el trabajo, aceptar solo lo que realmente te haga crecer y tener la posibilidad de tomar ciertos riesgos que antes no. 

Y esta nueva situación te permite seguir formándote más y seguir creciendo como persona de una manera más rápida y eficiente. Eso te va a llevar a largo plazo a tener suficiente dinero para, una vez apartado un fondo de tranquilidad (un dinero que no vas a tocar salvo emergencias reales), poder empezar a invertir y hacer que tu dinero empiece a trabajar para ti. 

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Con tus inversiones quizás sacas un 6-8% de rentabilidad anual, que hacen que, por el efecto bola de nieve, con el paso de los años vayan creciendo cada vez más rápido. Eso va a hacer que cada vez estés más cerca de lograr el objetivo de tener tu casa pagada. 

Al entrar en esta espiral virtuosa, y tener capacidad económica para trabajar un poco menos temporalmente, decides formarte en algo que siempre habías querido, pero que nunca habías podido, porque tu trabajo te ocupaba casi todo el día y además no tenías dinero. 

Tras dos años de estudio, empiezas a trabajar en lo que realmente te gusta, al principio ganando menos dinero de lo que pensabas y probablemente volviendo a tener que ponerte en situaciones incómodas de las que pensabas que ya te habías desprendido. La vida son ciclos, y a veces hay que hacer  un paso atrás para poder dar dos adelante. 

Tras unos tres años de exponerte a la incomodidad, teniendo que reducir tu nivel de vida y enfocándote 100% en tu negocio, logras volver a generar el mismo dinero que obtenías en tu anterior trabajo y puedes volver a ahorrar al mismo ritmo que antes. Y con el tiempo incluso a incrementarlo. 

Pasados unos años logras por fin pagar la entrada de tu nueva casa y obtienes una hipoteca que, junto a alquilar la habitación sobrante de tu nuevo hogar, es menor a lo que pagabas de alquiler antes. 

Y eso te permite ahorrar aún más. Ese ahorro lo sigues invirtiendo para que crezca sin tú hacer nada. Y así sigues aumentando tu patrimonio. 

Y así hasta que logras tu objetivo de tener la casa que deseabas. Han sido 40 años de duro trabajo, esfuerzo e incomodidad. Pero déjame preguntarte algo ¿De verdad hubieras sido más feliz, en estos 40 años, no haciendo ningún cambio? ¿Quedándote en casa mirando la serie y tomando el vermut el fin de semana? ¿Viviendo tus meses al día, con la agonía de no saber en qué momento entrarás en banca rota?, ¿seguramente no verdad?

Solemos priorizar el placer a corto plazo, pensando que las cosas se arreglarán solas, pero déjame decirte que eso no sucede. Nada se arregla solo, no vendrá la lotería a salvarte, no te ofrecerán un trabajo que no te mereces, ni nadie te parará por la calle y te regalará un coche de lujo que luego venderás y te arreglará la vida. 

Eso no pasa. 

Tú eres tu propia herramienta para el cambio, tú tienes la capacidad de cambiar, tú eres quien tiene el poder. Y eso va a implicar dolor, incomodidad, esfuerzo y tenacidad. No te voy a mentir y decir que será un camino de rosas. El camino al éxito no es tan sencillo como: ¡si quieres puedes! El camino al éxito es: si quieres, con constancia, dolor, placer, esfuerzo, incomodidad, valentía, miedo, tristeza, alegría, motivación, desmotivación… puedes lograr casi todo lo que te propongas, o mínimo mejorar tu situación actual. 

Lo que está claro es que quedándote en la zona conocida, en la zona de confort, no va a suceder nada diferente. Así que solo te queda una opción, que es aventurarte a salir de esa zona y empezar a enfrentarte a todo lo que quizás te aterra pero te motiva a la vez. 

Y quizás el caso del ejemplo nunca llega a comprarse una casa y solo consigue ahorrar 5mil euros al cabo de 40 años, pero probablemente si no lo hubiera intentado, a su jubilación, en vez de llegar con 5mil euros ahorrados y una buena pensión, llegaría con una deuda inasumible, una pensión bajísima y teniendo que pedir ayuda a familiares para no quedarse en la calle. Es duro, es triste, pero es así. Y claro que hay un factor suerte, pero la suerte normalmente, excepto casos puntuales, la encuentran quienes están abiertos a oportunidades. Y para ello hay que estar fuera de la zona de comodidad. 

Y esto que hemos visto en el ámbito económico es extrapolable al resto de ámbitos de tu vida. 

No vas a lograr el estado de salud que deseas priorizando a comida basura a la comida orgánica de calidad, no vas a lograr perder el peso que quieres quedándote sentado o sentada en el sofá, no vas a lograr ese coche que tanto te gusta sin el trabajo o la formación adecuadas, no vas a lograr los cambios que deseas sin exponerte a la incomodidad. 

Incomodidad Fitandfriends

Conclusión 

Exponerte a la incomodidad va a provocarte un dolor a corto plazo, está claro, pero vas a tener una vida mejor a medio largo plazo que si únicamente priorizas el placer a corto plazo, el cual te lleva a estar parado o parada y no avanzar hacia tus objetivos.

Te animo a que rompas los patrones de la comodidad y empieces a arriesgarte a experimentar sensaciones diferentes y a entrar en contacto contigo mismo. Te reto a que rompas las barreras que no te dejan crecer y a que tu vida mejore exponencialmente. 

Cuéntame, ¿estás dispuesto a incomodarte para lograr lo que deseas?

Te leo en los comentarios. 

Imagen |

 canva.com

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